Fe y Razon

 Libro recomendado

La sabiduría de los medievales

Autor: Stefano Fontana


En este libro escrito con un estilo sencillo, directo y divulgativo -y no especialmente dirigido a cristianos-, Stefano Fontana se enfrenta a cierta corriente impuesta que, desde el Renacimiento hasta hoy mismo, tilda el pensamiento medieval de oscuro, bárbaro y carente de vitalidad cultural e intelectual. Muy al contrario, Fontana demuestra que la época que levantó la gloria gótica de nuestras catedrales fue, al mismo tiempo, la era en la que se logró una síntesis abierta y perfecta entre fuentes filosóficas asombrosamente dispares; una gesta del pensamiento y de la creatividad humana sin parangón que sentó las bases de la Civilización cristiana y, por ende, de la occidental.

Recorriendo el pensamiento de los principales autores y escuelas de la época -incluyendo la filosofía árabe y el averroísmo-, el autor nos descubre que la fe católica nunca exigió a la filosofía transformarse en religión, sino que la empujó a ser filosofía hasta el fondo. Hasta los confines del misterio.

Pero, ¿qué es la filosofía cristiana? San Agustín, Boecio, Isidoro de Sevilla, Alcuino de York, Al-Farabi, Avicena, Averroes, Anselmo de Canterbury, Pedro Abelardo o Buenaventura de Bagnoregio son algunos de los pensadores cuyas ideas Fontana expone con claridad, concisión y precisión para responder a esta pregunta.

La obra ilustra además el proceso, casi alquímico, mediante el que se logró la simbiosis entre la filosofía que vino de Atenas y la religión que nos llegó de Jerusalén: la Patrística, la labor de los Concilios, la definición del canon, y la superación constructiva de las antiguas religiones civiles o mistéricas. Todo ello lleva a Fontana a proclamar la Edad Media como un momento álgido de la historia humana tras el cual ya nada podrá volver a ser como era hasta entonces.

ISBN: 978-84-18162-78-7

Número de páginas: 264

Video

Stefano Fontana, dialoga con Ester Maria Ledda, miembro del Observatorio Internacional Cardenal Van Thuan para la Doctrina Social de la Iglesia, sobre la figura de san Pablo, la filosofía cristiana y su importancia para el cristiano y la importancia de un libro así tanto en España como en Italia.

Stefano Fontana: "Espero ayudar a los católicos a recuperar la correcta relación entre razón y fe"

 Documento de CEE: Fieles al envío misionero

La Conferencia Episcopal Española ha publicado esta semana, a finales de julio y con una parte importante del país de vacaciones, lo que debe ser un documento importante programático con las orientaciones y las líneas de acción para el órgano de los obispos durante los próximos cuartos cursos pastorales (2021-2025).

El documento se titula Fieles al envío misionero y es el fruto –según la Conferencia- “de un ejercicio de discernimiento compartido por los obispos, los órganos colegiados de la CEE y los colaboradores”.

En esta aproximación de algo más de 90 páginas sobre la realidad social y eclesial de España los obispos han planteado algunas consideraciones muy interesantes y que resulta un análisis muy certero de la situación actual.


En la página 19 los obispos hablan de la rápida transformación social que se está produciendo en España. “Todo este proceso de transformación no ocurre solo de manera automática como consecuencia de transformaciones tecnológicas y económicas, sino que es impulsado por un intento deliberado de ‘deconstrucción’ o desmontaje, en concreto, de la cosmovisión cristiana. Pareciera que hay un guión bien trazado con calendario y finalidades tremendas”, afirma el documento.

De este modo, el texto prosigue así: “emerge, teledirigida, una propuesta neopagana que pretende construir una sociedad nueva, para lo cual es preciso ‘deconstruir’. Así asistimos a un constructivismo antropológico en las muy extendidas corrientes ideológicas de género y en la aceptación social del aborto y la eutanasia; un constructivismo histórico y también pedagógico, reforzado con el dominio de la escuela, para lo cual es preciso ‘deconstruir’ pues, como dice Francisco en el n. 13 de FT, ‘la libertad humana pretende construirlo todo desde cero’. Todo ello ocurre de manera indolora, pues la cultura de masas, basada en emociones y sensaciones, está logrando que este proceso de derribo se viva de manera casi indiferente, más aún como un logro de la libertad”.

La destrucción de la familia

Por otro lado, los obispos ahondan en las raíces profundas que explican la destrucción de la persona:  “La nueva comprensión de la persona y de la familia, inseparable del sistema de producción y consumo, afecta a la vida, los afectos, el trabajo y el descanso. Estas corrientes antropológicas, económicas y políticas prometen una libertad igualitaria, pero generan un malestar que quiere ser satisfecho con más y más derechos, que en nombre de la no discriminación y la igualdad, van haciendo surgir populismos e identidades de todo tipo que quieren saciar la sed que el propio proceso está provocando”.

Familia en misa

En su opinión, en este proyecto “afamiliar” o “desfamiliarizador” de la vida en sociedad convergen:

1. El nuevo capitalismo neoliberal global que redefine la familia como contrato libre y temporal entre individuos.

2. El giro individualista del Estado del Bienestar dirigido a liberar a los individuos de las dependencias que generan los otros;

3. El progresismo cultural (para algunos nueva trinchera del marxismo) que pretende la destrucción de vínculos familiares y comunitarios elementales desde el «empoderamiento» de individuos y colectivos identitarios diversos.

“Por tanto, nos encontramos en una sociedad que va perdiendo progresivamente sus vínculos y precisa rehacerlos e innovarlos para generar ámbitos adecuados para la acogida y desarrollo de las personas y la imprescindible amistad civil para organizar la convivencia. De ahí la importancia de la vida familiar y comunitaria que la Iglesia propone y precisa”, añade este documento episcopal.

Los obispos también se atreven a hablar de la crisis de fe en España y de la situación en la Iglesia. Así, aseguran que en el grupo de “autodenominados católicos la vida comunitaria organizada y el compromiso misionero explícito es pequeño”.

Más grave es la situación de muchos bautizados que dicen “creer sin pertenecer”. “Se declaran católicos y reivindican su pertenencia a la hora de solicitar servicios religiosos, pero organizan su vida ‘como si Dios no existiera’, habitualmente no participan de la vida eclesial y manifiestan implícitamente su agnosticismo o ateísmo. La secularización y el impacto que produce el discurso cultural dominante constituye para este grupo un obstáculo difícil de superar”, asegura el documento episcopal.

Otro grupo que detectan los obispos es el “postsecular”, que serían personas insatisfechas “con la propuesta de vida del progreso permanente y que no ha acogido ni la fe ni los prejuicios antirreligiosos. Son personas en búsqueda y con una nueva receptividad”.

Y por último también hablan de los “inmigrantes católicos”, muchos de los cuales “se han acercado a nuestras parroquias por la puerta de Cáritas y no han pasado más adentro; otros participan de manera ordinaria en la actividad eclesial y pueden aportar una renovación a nuestras comunidades.

Dificultades para la misión evangelizadora

En su análisis en Fieles al envío misionero, la Conferencia Episcopal afirman que en estos momentos la misión evangelizadora de la Iglesia en España se encuentra principalmente con dos dificultades. Una proviene de fuera, de la “cultura ambiental” y la otra de dentro, “la secularización interna”.

Así lo analizan los obispos:

“1) La primera tiene que ver con la cultura ambiental que los españoles vivimos, pues ya no es una cultura inspirada en la fe cristiana. Para muchas personas las verdades cristianas son ahora incomprensibles y las normas morales que brotan del Evangelio se han vuelto inaceptables. Esta dificultad la experimentamos en los propios ambientes eclesiales, parroquias y colegios católicos. Hemos de contar que, también para quienes participan en la catequesis parroquial y la escuela católica, las verdades que intentamos transmitir son de difícil comprensión y la propuesta moral muy difícil de aceptar. Esto conlleva un profundo desafío cultural; la Iglesia, que a lo largo de los siglos ha generado tantísima cultura, hoy observa cómo el cine, el teatro, la música, las series de TV realizan propuestas culturales indiferentes o antitéticas a la cultura cristiana. La comunidad católica española vive inmersa en este proceso cultural y social y experimenta sus consecuencias, tanto en su interior como en el diálogo evangelizador con nuestros conciudadanos. Dichas consecuencias se producen, en unos casos, de manera casi inconsciente, y en otros de manera reactiva, en el repliegue interior o en la confrontación.

2) Las dificultades internas, que han de ser objeto de revisión y de terreno concreto de la conversión personal y pastoral, afectan a la identidad misma de la vida eclesial y se pueden agrupar en tres:

— La mundanidad, que pone más la confianza en los medios humanos que en la gracia y reduce el mensaje a una propuesta moral, y la autorreferencialidad, que nos hace estar más preocupados por los asuntos eclesiásticos que por la misión.

— Padecemos algunas expresiones de falta de comunión en la manera de vivir la unidad de la fe de la Iglesia en su catolicidad. Esto provoca para muchos cristianos un clima de confusión, pues la fe recibida solamente se puede sostener en la medida en que se confiesa el misterio de Cristo en la unidad de fe de la Iglesia, en la lectura de las Sagradas Escrituras y en la celebración de los sacramentos en esa misma unidad.

— La debilidad del testimonio misionero en la plaza pública, en los ambientes e instituciones de los que los católicos formamos parte. Esto expresa una preocupante división entre la vida cristiana cultivada en el interior del templo y la encarnada y testimoniada en la vida familiar y ciudadana”.

Pero además, el documento episcopal analiza también la situación socio-política:

“Asistimos a una profunda crisis institucional, en la que algunos grupos políticos quisieran abrir una segunda fase constituyente. No se trata de sacralizar el régimen del 78, pero sí de afirmar que este marco político constitucional ha devuelto a España una estabilidad grande, no lograda durante siglos. La puesta en cuestión de la Constitución, la monarquía, el poder judicial, junto a las fuertes tensiones independentistas en medio de una inédita crisis económica, llenan de preocupación e incertidumbre a la sociedad española. Los enfrentamientos crecen y pareciera que asistimos a un resurgir artificial de «las dos Españas» de tan dramático recuerdo. Abonan esta situación las iniciativas legislativas del Gobierno de coalición sobre la educación, la eutanasia, el aborto, la memoria democrática, el Consejo General del Poder Judicial, que van en la línea del proyecto de deconstrucción antes citado a escala global. El desarrollo de estas iniciativas pone en riesgo la libertad y dificulta la imprescindible unidad, tan necesaria en plena crisis sanitaria y en los albores de una crisis económica de consecuencias sociales impredecibles”.

Fuente

 Católicos y científicos: Miguel Fuertes Loren 

Alfonso V. Carrascosa Santiago

Además de Nicolás Copérnico, son muchos los curas católicos que han contribuido al desarrollo científico con su propio trabajo de investigación. Tal es el caso del aragonés Miguel Fuertes Loren (1871-1926), importante naturalista con grandes conocimientos en botánica y geología.

Descubrió muchas nuevas plantas que llevan su nombre. También muchas minas que se explotan gracias a él. Este darocense estudió en los escolapios, como Cajal –religión en la escuela formadora de científicos insignes: ciencia y fe son compatibles, al menos en la Iglesia Católica- estudió filosofía y teología y se ordenó sacerdote en 1895. Fue socio de la Real Sociedad Español de Historia Natural, que cumple 150 años este 2021. Julián Fuertes Marcuello habló de su vida y obras en 1988, de donde tomo lo que a continuación escribo.

Fue a Argentina, Uruguay, y a Perú, donde tuvo una cátedra de Mineralogía en la Universidad de Lima. Después pasó también por motivos pastorales haciéndose cargo de parroquias por Panamá y Cuba, hasta que en 1909 llegó a Santo Domingo, donde compaginó el cargo de párroco con la investigación en botánica y geología.

En 1913 el botánico alemán Dr. Urban dio cuenta en su obra Nova Genera el Species VI de la importancia de los trabajos del Padre Fuertes en las expediciones realizadas por él en 1910, 1911 Y 191 2, en las que llegó a recolectar cerca de dos mil plantas, 34 de las cuales llevan su nombre, llegando el seis de julio de 1912 a coronar por vez primera la cima del pico más alto de las Antillas, el Pico de Loma Rucilla, con 2.585 metros. Envió plantas, como es habitual en los científicos con relaciones internacionales como el padre Fuertes, a los museos botánicos de Viena, Munich, Hamburgo, Estocolmo, Praga, Leningrado, Gran Bretaña y Estados Unidos. El Dr. Urban elogió su obra en vida diciendo: «Sea ésta para nosotros la ocasión de felicitar al Presbítero Miguel Fuertes, por el buen éxito alcanzado en las expediciones de los años 1910, 1911 y 1912, el cual viene a demostrar una vez más que lejos de ser el sacerdocio católico un dique para el progreso de las ciencias, antes al contrario, procura ayudar y concurrir a su adelanto».

En relación a la Minería y Geología, escribió una carta dirigida al Arzobispo Dr. Alejandro Nouel –insigne pedagogo- el veintidós de noviembre de 1916, en la que le refiere la expedición realizada pocos días antes por la zona de Bahoruco en la que ha descubierto un filón de cobre que calcula tiene cuarenta y nueve millones de metros cúbicos de mineral, y otro de magnesita, con billones de metros cúbicos y de la denuncia, así como una fuente termal.

Al final de una pequeña biografía del profesor R.M. Moscoso en 1926, dice: «La Ciencia agradecida de la contribución importantísima del padre Fuertes, le ha consagrado los géneros botánicos Fuertesia Urban y Fuertisella Schlechter, nombres que harán imperecedero el de aquel virtuoso e ilustrado levita.

Más recientemente, en 1978, en el Prólogo o «Liminar» del libro Catálogo de Plantas Colectadas por el Padre Fuertes, firmado por Bernardo Vega, director General del Museo del Hombre Dominicano y Pedro Troncoso Sánchez, presidente de la Academia de Ciencias, dice: «Vaya esta obra como un reconocimiento de la obra científica realizada por el Padre Fuertes en el país, y como una fórmula de dar a conocer a las nuevas generaciones la labor desplegada por aquellas personas que nos han precedido en la investigación científica».




Por Alfonso V. Carrascosa

Fuente

Conferencia "Actualidad de la metafísica. Persona y ciencia abiertas al Absoluto" del Pr. José María López Sevillano, presidente de la Escuela Idente, como clausura del VII Congreso Mundial de Metafísica en la Universidad Pontificia de Salamanca (27 octubre 2018)
www.romemetaphysics.org




CARTA VATICANA SOBRE LA ENSEÑANZA DE LA RELIGIÓN EN LA ESCUELA

Eminencia/Excelencia Reverendísima,

Roma, el 5 de mayo de 2009 

la naturaleza y el papel de la enseñanza de la religión en la escuela se ha convertido en objeto de debate y en algunos casos de nuevas normativas civiles, que tienden a reemplazarla por una enseñanza del hecho religioso de naturaleza multiconfesional o por una enseñanza de ética y cultura religiosa, también en contraste con las elecciones y la orientación educativa que los padres y la Iglesia quieren dar a la formación de las nuevas generaciones.

Es por ello que, con la presente Carta Circular, dirigida a los Presidentes de las Conferencias Episcopales, esta Congregación para la Educación Católica, cree necesario llamar la atención sobre algunos principios, que han sido profundizados por la enseñanza de la Iglesia, como aclaración y norma sobre el papel de la escuela en la formación católica de las nuevas generaciones; la naturaleza y la identidad de la escuela católica; la enseñanza  de  la  religión  en  la  escuela;  la  libertad  de  elección  de la escuela y de la enseñanza religiosa confesional.

I. El papel de la escuela en la formación católica de las nuevas generaciones

1. La educación se presenta hoy como una tarea compleja, desafiada por rápidos cambios sociales, económicos y culturales. Su misión específica sigue siendo la formación integral de la persona humana. A los niños y a los jóvenes debe ser garantizada la posibilidad de desarrollar armónicamente las propias dotes físicas, morales, intelectuales y espirituales.

Ellos, también, deben ser ayudados a perfeccionar el sentido de responsabilidad, a aprender el recto uso de la libertad, y a participar activamente en la vida social (Cf. c. 795 Código de Derecho Canónigo

Una enseñanza que desconozca o que ponga al margen la dimensión moral y religiosa de la persona sería un obstáculo para una educación completa, porque "los niños y los adolescentes tienen derecho a que se les estimule  a  apreciar  con  recta  conciencia  los  valores  morales  y  a aceptarlos con adhesión personal y también a que se les estimule a conocer y amar más a Dios". Por esto el Concilio Vaticano II solicitó y recomendó "a todos los que gobiernan los pueblos o están al frente de la educación, que procuren que la juventud nunca se vea privada de este sagrado derecho" (Declaración Gravissimum educationis              . 

2. Una tal educación solicita la contribución de muchos sujetos educativos. Los padres, ya que han transmitido la vida a los hijos, son los primeros y principales educadores; Juan Pablo II, Exhortación apostólica Familiaris consortio.

 Por esta razón, compete a los padres católicos, cuidar la educación cristiana de sus hijos.

Para este deber primario, los padres necesitan la ayuda subsidiaria de la sociedad  civil  y  de  otras  instituciones.  En  efecto:  "La  familia  es  la primera, pero no la única y exclusiva, comunidad educadora

3. "Entre todos los medios de educación, el de mayor importancia es la escuela"     que  es  "ayuda  primordial  para  los  padres  en  el cumplimiento de su deber de educar"    particularmente para favorecer la transmisión de la cultura y la educación a vivir juntos. En   estos   ámbitos,   en   conformidad   también   con   la   legislación internacional y los derechos del hombre, "debe asegurarse absolutamente el derecho de los padres a la elección de una educación conforme con su fe religiosa". Los padres católicos "han de confiar sus hijos a aquellas escuelas en las que se imparta una educación católica" y, cuando eso no es posible, tienen que suplir la falta de ésta

4. El Concilio Vaticano II "recuerda a los padres la grave obligación que les atañe de disponer, y aún de exigir", que sus hijos puedan recibir una educación moral y religiosa, y de esta forma, "progresen en la formación cristiana a la par que en la profana. Además, la Iglesia aplaude cordialmente a las autoridades y sociedades civiles que, teniendo en cuenta el pluralismo de la sociedad moderna y favoreciendo la debida libertad religiosa, ayudan a las familias para que pueda darse a sus hijos en todas las escuelas una educación conforme a los principios morales y religiosos de las familias"

En síntesis:

-  La  educación  se  presenta  hoy  como  una  tarea  compleja,  vasta  y urgente.  La  complejidad  actual  corre  el  riesgo  de  hacer  perder  lo

esencial, es decir, la formación de la persona humana en su integridad,

en particular por cuanto concierne la dimensión religiosa y espiritual.

- La obra educativa, incluso cuando es realizada por más sujetos, tiene

en los padres los primeros responsables de la educación.

-  Tal  responsabilidad  también  se  ejercita  en  el  derecho  a  elegir  la escuela que garantice una educación conforme a los propios principios religiosos y morales. 

II. Naturaleza e identidad de la escuela católica: derecho a una educación  católica  para  las  familias  y  para  los  alumnos. Subsidiariedad y colaboración educativa

5.  Tanto  en  la  educación  como  en  la  formación  la  escuela  católica desempeña una función particular. En el servicio educativo escolar se han distinguido y, aún hoy siguen dedicándose de manera admirable, muchas comunidades y congregaciones religiosas pero es toda la comunidad  cristiana  y,  en  particular,  el  Ordinario  diocesano  quienes tienen la responsabilidad de "disponer lo necesario para que todos los fieles reciban educación católica"                             y, más precisamente, para tener "escuelas en las que se imparta una educación imbuida del espíritu cristiano"

6. Una escuela católica se caracteriza por el vínculo institucional que mantiene con la jerarquía de la Iglesia, la cual garantiza que la enseñanza y la educación estén fundadas en los principios de la fe católica y sean impartidas por maestros de doctrina recta y vida honesta.

En estos centros educativos, abiertos a todos los que compartan y respeten el proyecto educativo, se tiene que alcanzar un ambiente escolar impregnado del espíritu evangélico de libertad y de caridad, que favorezca un desarrollo armónico de la personalidad de cada individuo.  En  este  ambiente,  se  coordina  el  conjunto  de  la  cultura humana con el mensaje de la salvación, de modo que el conocimiento del mundo, de la vida y del hombre, que los alumnos poco a poco adquieren, sea iluminado por el Evangelio

7. De este modo, se asegura el derecho de las familias y de los alumnos a una educación auténticamente católica y, al mismo tiempo, se alcanzan los demás fines culturales, de formación humana y académica de los jóvenes, que son propios de cualquiera escuela

8. Aún sabiendo cuánto hoy eso sea problemático, es deseable que, para la formación de la persona, exista una gran sintonía educativa entre escuela y familia, con el fin de evitar tensiones o fracturas en el proyecto educativo. Por lo tanto es necesario que exista una estrecha y activa colaboración entre padres, docentes y ejecutivos de las escuelas; además, es oportuno fomentar los instrumentos de participación de los padres en la vida escolar: asociaciones, reuniones, etc.


9.  La  libertad  de  los  padres,  de  las  asociaciones  e  instituciones intermedias y de la misma jerarquía de la Iglesia de promover escuelas de identidad católica constituyen un ejercicio del principio de subsidiariedad. Este principio excluye "cualquier monopolio de las escuelas, que contradice los derechos naturales de la persona humana, el progreso y la divulgación de la cultura, la convivencia pacífica de los ciudadanos y el pluralismo que hoy predomina en muchas sociedades"

En síntesis:

- La escuela católica es un verdadero y real sujeto eclesial en razón de su acción escolar, donde se fundan en armonía la fe, la cultura y la vida.

- Ella está abierta a todos aquellos que quieran compartir el proyecto educativo inspirado en los principios cristianos.

- La escuela católica es expresión de la comunidad eclesial y su catolicidad está garantizada por las autoridades competentes (Ordinario del lugar).

- Asegura la libertad de elección de los padres católicos y es expresión

del pluralismo escolar.

- El principio de subsidiariedad regula la colaboración entre la familia y las distintas instituciones delegadas a la educación.

III. La enseñanza de la religión en la escuela

a) Naturaleza y finalidad

10. La enseñanza de la religión en la escuela constituye una exigencia de la concepción antropológica abierta a la dimensión trascendente del ser humano: es un aspecto del derecho a la educación (Cf. c. 799 CIC). Sin

esta materia, los alumnos estarían privados de un elemento esencial para su formación y para su desarrollo personal, que les ayuda a alcanzar una armonía vital entre fe y  cultura. La formación  moral y la educación religiosa también favorecen el desarrollo de la responsabilidad personal y social, así como de las demás virtudes cívicas, y constituyen pues una relevante contribución al bien común de la sociedad.

11. En este sector, en una sociedad pluralista, el derecho a la libertad religiosa exige que se asegure la presencia de la enseñanza de la religión en la escuela y, a la vez, la garantía que tal enseñanza sea conforme a las convicciones de los padres. El Concilio Vaticano II recuerda que: "[A los padres] corresponde  el derecho de determinar la forma de educación religiosa que se ha de dar a sus hijos, según sus propias convicciones religiosas (...) Se violan, además, los derechos de los padres, si se obliga a los hijos a asistir a lecciones escolares que no corresponden a la persuasión religiosa de los padres, o si se impone un único sistema de educación del que se excluye totalmente la formación religiosa." (Declaración Dignitatis humanae  Santa Sede, Carta de los derechos de la familia, 24 de noviembre de 1983,

d). Esta afirmación encuentra correspondencia en la Declaración universal  de  los  derechos  humanos  (art.  26),  y  en  muchas  otras  declaraciones y convenciones de la comunidad internacional. 

12. La  marginalización  de  la  enseñanza  de  la  religión  en  la  escuela equivale, al menos en práctica, a asumir una posición ideológica que puede inducir al error o producir un daño en los alumnos. Además, se podría crear también confusión o engendrar relativismo o indiferentismo religioso si la enseñanza de la religión fuera limitada a una exposición de las distintas  religiones,  en  un  modo  comparativo  y  "neutral".  A  este respecto, Juan Pablo II decía: "La cuestión de la educación católica conlleva  (...)  la  enseñanza  religiosa  en  el  ámbito  más  general  de  la escuela, bien sea católica o bien estatal. A esa enseñanza tienen derecho las familias de los creyentes, las cuales deben tener la garantía de que la escuela pública -precisamente por estar abierta a todos- no sólo no ponga en  peligro  la  fe  de  sus  hijos,  sino  que  incluso  complete,  con  una enseñanza religiosa adecuada, su formación integral. Este principio se encuadra en el concepto de la libertad religiosa y del Estado verdaderamente democrático que, en cuanto tal, es decir, respetando su naturaleza más profunda y verdadera, se pone al servicio de los ciudadanos, de todos los ciudadanos, respetando sus derechos, sus convicciones   religiosas"   (Discurso   a   los   Cardenales   y   a   los colaboradores de la Curia Romana, 28 junio de 1984).

13. Con estos presupuestos, se comprende que la enseñanza de la religión católica tiene una especificidad con respecto a las otras asignaturas escolares. Efectivamente, como explica el Concilio Vaticano II: "el poder civil, cuyo fin propio es actuar el bien común temporal, debe reconocer y favorecer   la   vida   religiosa   de   los   ciudadanos;   pero   excede   su competencia si pretende dirigir o impedir los actos religiosos"

Por estos motivos corresponde a la Iglesia establecer los contenidos auténticos de  la  enseñanza de  la  religión  católica en  la escuela, que garantiza, ante a los padres y los mismos alumnos la autenticidad de la  enseñanza que se transmite como católica.

14.  La  Iglesia  reconoce  esta  tarea  como  su  ratione  materiae  y  la reivindica como de competencia propia, independientemente de la naturaleza de la escuela (estatal o no estatal, católica o no católica) en donde viene  impartida.  Por  lo  tanto:  "depende de  la  autoridad  de la Iglesia la enseñanza y educación religiosa católica que se imparte en cualesquiera escuelas (...) corresponde a la Conferencia Episcopal dar normas generales sobre esta actividad, y compete al Obispo diocesano organizarla y ejercer vigilancia sobre la misma"

b) La enseñanza de la religión en la escuela católica

15. La enseñanza de la religión en las escuelas católicas identifica su

proyecto educativo. En efecto, "el carácter propio y la razón profunda de la escuela católica, el motivo por el cual deberían preferirla los padres 

católicos, es precisamente la calidad de la enseñanza religiosa integrada en la educación de los alumnos" (Juan Pablo II Exhortación apostólica Catechesi tradendae, 16 de octubre de 1979, 69).

16. También en las escuelas católicas, debe ser respetada, como en cualquier otro lugar, la libertad religiosa de los alumnos no católicos y de sus padres. Esto no impide, como es claro, el derecho-deber de la Iglesia de enseñar y testimoniar públicamente la propia fe, de palabra y por escrito, teniendo en cuenta que "en la divulgación de la fe religiosa y en la introducción de costumbres hay que abstenerse siempre de cualquier clase de actos que puedan tener sabor a coacción o a persuasión deshonesta o menos recta"

c) Enseñanza de la religión católica bajo el perfil cultural y relación con la catequesis

17.  La  enseñanza  escolar  de  la  religión  se  encuadra  en  la  misión

evangelizadora  de  la  Iglesia.  Es  diferente  y  complementaria  a  la catequesis  en  la  parroquia  y  a  otras  actividades,  como  la  educación

cristiana familiar o las iniciativas de formación permanente de los fieles. Además del diferente ámbito donde cada una es impartida, son diferentes las finalidades que se proponen: la catequesis se propone promover la adhesión personal a Cristo y la maduración de la vida cristiana en sus diferentes aspectos (Cf. Congregación para el Clero, Directorio general para  la  catequesis                                                                                  la enseñanza escolar de la religión transmite a los alumnos los conocimientos sobre la identidad del cristianismo y de la vida cristiana. Además, el Papa Benedicto XVI, hablando a los docentes de religión, ha indicado la exigencia de "ensanchar los espacios de nuestra racionalidad, volver a abrirla a las grandes cuestiones de la verdad y del bien, conjugar entre sí la teología, la filosofía y las ciencias, respetando plenamente sus métodos propios y su recíproca autonomía, pero siendo también conscientes de su unidad intrínseca. En efecto, la dimensión religiosa, es intrínseca  al  hecho  cultural,  contribuye  a  la  formación  global  de  la persona y permite transformar el conocimiento en sabiduría de vida." A la consecución de tal fin contribuye la enseñanza de la religión católica, con la cual "la escuela y la sociedad se enriquecen con verdaderos laboratorios de cultura y de humanidad, en los cuales, descifrando la aportación significativa del cristianismo, se capacita a la persona para descubrir el bien  y  para crecer  en  la responsabilidad; para buscar el intercambio, afinar el sentido crítico y aprovechar los dones del pasado a fin de comprender mejor el presente y proyectarse conscientemente hacia el futuro" (Discurso a los docentes de religión católica, 25 de abril de 2009). 

18. La especificidad de esta enseñanza no disminuye su naturaleza de disciplina escolástica; al contrario, el mantenimiento de ese status es una condición de eficacia: "es necesario que la enseñanza religiosa escolar aparezca como disciplina escolar, con la misma exigencia de sistematicidad y rigor que las demás materias. Ha de presentar el mensaje y acontecimiento cristiano con la misma seriedad y profundidad con que las demás disciplinas presentan sus saberes. No se sitúa, sin embargo, junto a ellas como algo accesorio, sino en un necesario diálogo interdisciplinario"

En síntesis:

- La libertad religiosa es el fundamento y la garantía de la presencia de la enseñanza de la religión en el espacio público escolar.

- Una concepción antropológica abierta a la dimensión trascendental es su condición cultural.

- En la escuela católica la enseñanza de la religión es característica irrenunciable del proyecto educativo.

- La enseñanza de la religión es diferente y complementaria a la catequesis, en cuanto es una enseñanza escolar que no solicita la adhesión de fe, pero transmite los conocimientos sobre la identidad del cristianismo y de la vida cristiana. Además, enriquece la Iglesia y la humanidad de laboratorios de cultura y humanidad.

IV. Libertad educativa, libertad religiosa y educación católica

19. En conclusión, el derecho a la educación y a la libertad religiosa de los padres y de los alumnos se ejercitan concretamente a través de:

a) la libertad de elección de la escuela. "Los padres, cuya primera e intransferible obligación y derecho es el de educar a los hijos, tengan absoluta libertad en la elección de las escuelas. El poder público, a quien pertenece proteger y defender la libertad de los ciudadanos, atendiendo a la justicia distributiva, debe procurar distribuir las ayudas públicas de forma que los padres puedan escoger con libertad absoluta, según su propia conciencia, las escuelas para sus hijos."

b) La libertad de recibir, en los centros escolares, una enseñanza religiosa confesional que integre la propia tradición religiosa en la formación cultural y académica propia de la escuela. "Deben esforzarse los  fieles  para  que,  en  la  sociedad  civil,  las  leyes  que  regulan  la formación de los jóvenes provean también a su educación religiosa y moral en las mismas escuelas, según la conciencia de sus padres".  En  efecto,  la  educación  religiosa  católica, impartida en cualquiera escuela, está sometida a la autoridad de la Iglesia 

20. La Iglesia es consciente que en muchos lugares en la actualidad, como también en épocas pasadas, la libertad religiosa no es plenamente efectiva, en las leyes y en la práctica En estas condiciones, la Iglesia hace cuanto es posible para ofrecer a los fieles la formación que necesitan . Al mismo tiempo, de acuerdo con la propia misión (Cf. Concilio Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et spes, 76), no deja de denunciar la injusticia que se cumple cuando los alumnos católicos y sus familias son privados de sus derechos educativos y es herida su libertad religiosa, y exhorta a todos los fieles a empeñarse para que estos derechos sean efectivos

Esta Congregación para la Educación Católica está convencida de que los principios mencionados anteriormente pueden contribuir a encontrar una siempre mayor consonancia entre la tarea educativa, que es parte integrante de la misión de la Iglesia y la aspiración de las Naciones a desarrollar  una  sociedad  justa  y  respetuosa  de  la  dignidad  de  cada hombre.

Por su parte la Iglesia, ejerciendo la diakonia de la verdad en medio de la humanidad, ofrece a cada generación la revelación de Dios de la que se puede aprender la verdad última sobre la vida y sobre el fin de la historia. Esta tarea no es fácil en un mundo secularizado, habitado por la fragmentación del conocimiento y por la confusión moral, involucra a toda la comunidad cristiana y constituye un desafío para los educadores. Nos sostiene, en todo caso, la certeza -como afirma Benedicto XVI- que "los nobles fines [...] de la educación, fundados en la unidad de la verdad y en el servicio a la persona y a la comunidad, son un poderoso instrumento especial de esperanza" (Discurso a los educadores católicos, 17 de abril de 2008).

Mientras  rogamos  a  Su  Eminencia/Excelencia  de  hacer  conocer  a quienes están empeñados en el servicio y en la misión educativa de la Iglesia los contenidos de la presente Carta Circular, le agradecemos por su amable atención y en comunión de oración a María, Madre y Maestra de los educadores, aprovechamos gustosos la circunstancia para transmitirle el testimonio de nuestra consideración, confirmándonos

De Su Eminencia/Excelencia/Reverendísima

Devotísimo en el Señor

Zenon Card. GROCHOLEWSKI,

Prefecto

Jean-Louis BRUGUÈS, O.P,

Secretario


CATEQUESIS Y ENSEÑANZA RELIGIOSA ESCOLAR

El carácter propio de la enseñanza religiosa escolar

73. Una consideración especial merece, dentro del ministerio de la Palabra, el carácter propio de la enseñanza religiosa escolar y su relación con la catequesis de niños y jóvenes.

La relación entre enseñanza religiosa escolar y catequesis es una relación de distinción y de complementariedad: «Hay un nexo indisoluble y una clara distinción entre enseñanza de la religión y catequesis». (220)

Lo que confiere a la enseñanza religiosa escolar su característica propia es el hecho de estar llamada a penetrar en el ámbito de la cultura y de relacionarse con los demás saberes. Como forma original del ministerio de la Palabra, en efecto, la enseñanza religiosa escolar hace presente el Evangelio en el proceso personal de asimilación, sistemática y crítica, de la cultura. (221)

En el universo cultural, que interiorizan los alumnos y que está definido por los saberes y valores que ofrecen las demás disciplinas escolares, la enseñanza religiosa escolar deposita el fermento dinamizador del Evangelio y trata de «alcanzar verdaderamente los demás elementos del saber y de la educación, a fin de que el Evangelio impregne la mente de los alumnos en el terreno de su formación y que la armonización de su cultura se logre a la luz de la fe». (222)

Para ello es necesario que la enseñanza religiosa escolar aparezca como disciplina escolar, con la misma exigencia de sistematicidad y rigor que las demás materias. Ha de presentar el mensaje y acontecimiento cristiano con la misma seriedad y profundidad con que las demás disciplinas presentan sus saberes. No se sitúa, sin embargo, junto a ellas como algo accesorio, sino en un necesario diálogo interdisciplinar. Este diálogo ha de establecerse, ante todo, en aquel nivel en que cada disciplina configura la personalidad del alumno. Así, la presentación del mensaje cristiano incidirá en el modo de concibir, desde el Evangelio, el origen del mundo y el sentido de la historia, el fundamento de los valores éticos, la función de las religiones en la cultura, el destino del hombre, la relación con la naturaleza... La enseñanza religiosa escolar, mediante este diálogo interdisciplinar, funda, potencia, desarrolla y completa la acción educadora de la escuela. (223)

El contexto escolar y los destinatarios de la enseñanza religiosa escolar

74. La enseñanza religiosa escolar se desarrolla en contextos escolares diversos, lo que hace que, manteniendo su carácter propio, adquiera también acentos diversos. Estos acentos dependen de las condiciones legales y organizativas, de la concepción didáctica, de los presupuestos personales de los educadores y de los alumnos, y de la relación de la enseñanza religiosa escolar con la catequesis familiar y parroquial.

No es posible reducir a una única forma todas las modalidades de enseñanza religiosa escolar que se han desarrollado en la historia como consecuencia de los Acuerdos con los Estados y de las decisiones tomadas por diferentes Conferencias episcopales. Es, sin embargo, necesario que, de conformidad con las correspondientes situaciones y circunstancias, la orientación que se dé a la enseñanza religiosa escolar, responda a su finalidad y a sus peculiares características. (224)

Los alumnos « tienen el derecho de aprender, con verdad y certeza, la religión a la que pertenecen. Este derecho a conocer más a fondo la persona de Cristo y la integridad del anuncio salvífico que El propone, no puede ser desatendido. El carácter confesional de la enseñanza religiosa escolar, desarrollada por la Iglesia según las modalidades y formas establecidas en cada país, es —por tanto— una garantía indispensable ofrecida a las familias y a los alumnos que eligen tal enseñanza ». (225)

Para la Escuela católica, la enseñanza religiosa escolar así identificada y complementada con otras formas del ministerio de la Palabra (catequesis, celebraciones litúrgicas...), es parte indispensable de su tarea educativa y fundamento de su propia existencia. (226)

La enseñanza religiosa escolar, en el marco de la Escuela estatal y en el de la no confesional, donde la Autoridad civil u otras circunstancias impongan una enseñanza religiosa común a católicos y no católicos, (227) tendrá un carácter más ecuménico y de conocimiento interreligioso común.

En otras ocasiones, la enseñanza religiosa escolar podrá tener un carácter más bien cultural, dirigida al conocimiento de las religiones, y presentando con el debido relieve la religión católica. (228) También en este caso, sobre todo si es impartida por un profesor sinceramente respetuoso, la enseñanza religiosa mantiene una dimensión de verdadera « preparación evangélica ».

75. La situación de vida y de fe de los alumnos que asisten a la enseñanza religiosa escolar se caracteriza por una inestabilidad notable y continua. La enseñanza religiosa escolar ha de tener en cuenta esta realidad cambiante para poder alcanzar su finalidad.

La enseñanza religiosa escolar ayuda a los alumnos creyentes a comprender mejor el mensaje cristiano en relación con los problemas existenciales comunes a las religiones y característicos de todo ser humano, con las concepciones de la vida más presentes en la cultura, y con los problemas morales fundamentales en los que, hoy, la humanidad se ve envuelta.

Por otra parte, los alumnos que se encuentran en una situación de búsqueda, o afectados por dudas religiosas, podrán descubrir gracias a la enseñanza religiosa escolar qué es exactamente la fe en Jesucristo, cuáles son las respuestas de la Iglesia a sus interrogantes, proporcionándoles así la oportunidad de reflexionar mejor sobre la decisión a tomar.

Finalmente, cuando los alumnos no son creyentes, la enseñanza religiosa escolar asume las características de un anuncio misionero del Evangelio, en orden a una decisión de fe, que la catequesis, por su parte, en un contexto comunitario, ayudará después a crecer y a madurar.


Educación cristiana familiar, catequesis y enseñanza religiosa escolar al servicio de la educación en la fe

76. La educación cristiana familiar, la catequesis y la enseñanza religiosa escolar, cada una desde su carácter propio, están íntimamente relacionadas dentro del servicio de la educación cristiana de niños, adolescentes y jóvenes. En la práctica, sin embargo, deben tenerse en cuenta, diferentes elementos variables, que puntualmente se presentan, a fin de proceder con realismo y prudencia pastoral en la aplicación de las orientaciones generales.

Por tanto, corresponde a cada diócesis o región pastoral discernir las diversas circunstancias que concurren, bien en cuanto a la existencia o no de una iniciación cristiana en el ámbito de las familias para sus propios hijos, bien en cuanto a los cometidos formativos que en la tradición o situación local ejercen las parroquias, las escuelas, etc.

En consecuencia, las Iglesias particulares y la Conferencia Episcopal establecerán las orientaciones propias para los diversos ámbitos, fomentando unas actividades que son distintas y se complementan.

Fuente

Entradas más recientes Entradas antiguas Página Principal

Categories

  • Actividades
  • Articulo
  • CEE
  • ciencia y fe
  • ciencia y religión
  • cientificismo
  • Científicos
  • Consulta
  • Dios
  • Documentos
  • Edith Stein
  • ERE
  • Evangelizacion
  • Fe y cultura
  • fe y razon
  • Lectura
  • Libro
  • Metafísica
  • Moderna; Clases
  • Moderna; Recursos
  • Noticias
  • pedagogía de la fe
  • Pedagogía; Clases
  • Preguntas
  • Pruebas racionales
  • realismo
  • Repositorios
  • Trabajos
  • Video